No es de extrañar que no logre posicionarme con respecto a este tema, esto se debe a mi casi inexistente experiencia/formación. En cambio si me atrevo a afirmar que no hay nada de malo en establecer objetivos, no creo que haya perversión alguna en la búsqueda de competencias, pero ni lo uno ni lo otro debe gobernar la escuela, y mucho menos a nosotros. La razón de la escuela no son los objetivos o las competencias, son las personas y su desarrollo.
Nuestro objetivo no puede ser otro que la búsqueda de la utópica perfección. Como todo lo utópico, la perfección también es inalcanzable, por tanto nos contentaremos con apuntar en su dirección y propiciar el desarrollo del educando. Por tanto, debemos auxiliar en todo lo posible a nuestros alumnos, acompañarlos y guiarlos.
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