¿Se puede medir el aprendizaje?
Debo poneros sobre aviso de mi profunda
ignorancia, no hacerlo sería ruin. Como digo en la pequeña
presentación del blog, sólo soy un estudiante de primero... así
que lo que leáis en este blog carece del más mínimo carácter
académico, más bien está escrito desde efímeras impresiones y
seguramente en un futuro, donde digo digo diga diego.
Para posicionarme, antes debo definir
lo que considero aprendizaje. Para mi hablamos de aprendizaje,
siempre que la persona adquiera conocimientos, habilidades o
comportamientos; siendo este el proceso y no los contenidos en si
mismos.
Sabiendo lo que es aprendizaje, veamos
ahora que se entiende por medir: “ es la determinación de la
proporción entre la dimensión o suceso y determinada unidad de
medida”.
Es evidente que se puede medir el
aprendizaje memorístico, todos lo hemos experimentado. Pero quizás
la pregunta sea incompleta. Quizás deberíamos plantearla así: ¿se
pueden medir todos los aprendizajes?, ya que debemos tener en cuenta
que los aprendizajes realmente útiles serán el significativo y el
relevante.
Otra pregunta que se me ocurre es :
¿Merece la pena medir los procesos de aprendizaje?. Pensad que si
nos despegamos del aprendizaje memorístico, medir cualquier otro
aprendizaje puede ser una tarea muy difícil y que conlleve un gasto
de tiempo y energía desproporcionado.
Más preguntas me surgen (sin tener aun
respuesta para las anteriores), si se pudiese medir ¿de que
exactitud hablamos?
Las ciencias sociales, entre las que
nos encontramos, son consideradas por muchos pseudociencias o
ciencias menores, inexactas. Pero en mi opinión, lejos de ser una
ofensa para nosotros, debería ser un halago. Tengo la creencia de que
todo lo que nos rodea obedece a las mismas leyes, la diferencia entre
las ciencias exactas (matemáticas, física) y las ciencias sociales
(antropología, pedagogía, sociología...) radica, en parte, en el
número de variables a tener en cuenta para explicar cualquier
fenómeno. Me explico, creo que las ciencias sociales no son exactas
debido su altísima complejidad, pero esto sólo demuestra las
limitaciones intelectuales y tecnológicas que aun tenemos.
Preguntarnos si se puede medir todo el aprendizaje, sería como
preguntar en el siglo XV si se puede viajar a la luna. Evidentemente
no se podía en este siglo, y cualquiera hubiese respondido que no,
pero eso no significa que no se pueda en la actualidad. Por tanto, la pregunta que me
atrevo a contestar no es la del título de esta entrada, si no más
bien : ¿Se puede medir todo el aprendizaje y con exactitud hoy en
día?
No, no se puede medir el aprendizaje,
no al menos de una manera medianamente seria. Medir implica, en mi opinión, un análisis cuantitativo. He oído eso de “el
aprendizaje no puede ser medido de manera cuantitativa, y no debe ser
medido sobre los resultados, debe ser medido en si mismo”. Seguro
que tiene sentido, pero como ya sabéis, soy bastante ignorante, así
que eso me suena a chino. Medir de manera cualitativa, a mi modo de
ver, es casi como la la famosa “cuenta de la vieja”. ¿Para qué
medir, si no se hace de forma exacta?
El aprendizaje no se puede medir, y si
se mide será “chapuceramente”. Además,¿por qué medirlo?
debería bastarnos con detectarlo; detectar el aprendizaje o su ausencia, ver los porqués y tomar medidas que se ajusten a cada situación.
Podemos estar contentos si tenemos la certeza de saber que alguien
está aprendiendo, más me parece pretencioso, puesto que tener dicha
certeza no es nada fácil.