¿Qué interesa aprender en la escuela?
Es una pregunta compleja, en cierta medida la he contestado en otras
entradas, pero trataré de hacerlo con más precisión y detalle.
Debemos, en palabras de Ángel Pérez:
“reinventar la escuela para que sea capaz de estimular el
desarrollo de los conocimientos, habilidades, actitudes, valores y
emociones que requieren convivir en contextos sociales heterogéneos,
cambiantes, inciertos y saturados de información, contextos
caracterizados por la supercomplejidad”.
Extraido de Ángel Pérez
(2009) HistoriAgenda /año 4 número 22
Creo que con esos renglones
respondemos en profundidad. Nos encontramos con contextos cambiantes,
no sabemos en qué trabajará un niño en el futuro o si su trabajo
será algo nuevo, quizás cambie tanto que lo aprendido no le sirva.
Por otro lado lo aprendido caduca muy rápido y la cantidad de
información generada en estos tiempos es inmensa. Si tenemos en
cuenta la facilidad para acceder a la información, el aprendizaje
memorístico al que estamos acostumbrados pierde valor, eso no quiere
decir que no haya que memorizar, pero memorizar no puede ser el
objetivo.
Debemos buscar esas
habilidades y actitudes que lleven al niño a ser autónomo. Esas
habilidades, al menos yo, las identifico en las tres competencias que
nos llegan desde fuera -las ocho que interpretamos nosotros me queda
algo grande-. Si conseguimos que un niño sepa buscar e interpretar,
en definitiva identificar la información válida, logramos que su
capacidad de comunicación sea suficiente y que sea capaz de trabajar
en grupo de manera solidaria, creo que podemos estar más que
satisfechos.
Por otro lado en las
sociedades simples la familia y el entorno cercano se encarga de
socializar, en la España actual la escuela debe hacerse cargo en
gran parte de la socialización, pero sin perder el sentido de la
escuela. Deben darse procesos de socialización pero ante todo
procesos educativos. No vale todo en la tarea educativa, no se puede
manipular, amaestrar o adoctrinar a los niños, nuestra
responsabilidad es mayor, quizás sea la labor más importante de
todas las que existan en el mundo de lo humano, no sólo tenemos que
hacer individuos independiente en cuanto a habilidades y actitudes,
debemos hacerlos independientes y equilibrados en el ámbito
emocional, además de ayudarlos a ser críticos con el mundo y con
ellos mismos.
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