Comenzamos

Bienvenid@s a “El día de la marmota”, un blog destinado a hablar de educación.
El blog toma prestado el nombre de la película “Groundhog day” . Un meteorólogo queda atrapado en un bucle temporal, obligado a vivir el mismo día una y otra vez. Aunque cada día varía sus acciones, siempre despierta en la misma cama debiendo volver a vivirlo, y sólo se libra de su tortura al, por decirlo así, hacer las cosas bien.
Intento hacer una relación entre este hecho fantástico y nuestra educación. Una educación que no para de cambiar, yo mismo empece a estudiar en la E.G.B y acabé en la E.S.O, pero son cambios que no modifican el espíritu de la escuela y tampoco las desalentadoras cifras de fracaso y abandono escolar en nuestro país. Quizás, al igual que Bill Murray, si empezamos a hacer las cosas bien dejemos de vivir en el día de la marmota.
Dicho esto me presento, soy un estudiante de primero de pedagogía con muchas ganas de aprender, y os animo a participar en mi blog, donde vuestros comentearios serán bien recibidos.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Maestro no, profesor

Cuantas veces en el instituto me he dirigido a una profesora o a un profesor diciéndole “maestra”, y ellos, como si de un insulto se tratase, me han contestado diciéndome que no eran maestros, eran profesores. Era cierto, pero yo no diferenciaba lo uno de lo otro. Ahora si lo diferencio, y gracias a eso entiendo mejor ciertas actitudes de mis altivos profesores hacia nosotros. No quiero que se me malinterprete he tenido profesores muy buenos, he tenidos profesores mediocres y los he tenido nefastos. Pues era muy común que esos nefastos profesores se sintieran atacados al ser confundidos con maestros.

Ahora me encuentro con Maestros -permitanme ponerlo en mayúscula- que se enorgullecen de ello, hecho que contrasta mucho con la imagen de esos profesores agraviados por ser confundidos con maestros.

También ha llegado a mis oídos una curiosidad que me emocionó. Por lo visto José Manuel Esteve – profesor durante mucho tiempo de mi facultad, además de un crack en lo que a Educación se refiere- vestía con traje a la hora de dar clase, pero en los actos de gala -como la graduación- se ponía unos simple vaqueros. ¿Qué tiene de especial? Lo especial está en los porqués de aquello, ya que él decía que se engalanaba para dar clase porque era lo más importante que podía hacer en su vida. Él, como gran sabio que era, entendía la importancia de la Educación y así lo mostraba.

Por tanto -aunque yo no voy a ser maestro-, quiero deciros Maestros, que tenéis el oficio más digno, el más importante, y que en vosotros reside gran responsabilidad, mucha más que en los instructores que no quieren ser llamados Maestros.

1 comentario:

  1. Empiezas a sentirte orgullosa de la palabra maestra cuando conoces a grandes profesionales de la educación que se hacen llamar así, cuando lees sobre las que se hicieron llamar así.
    Pero el hecho es que al llegar a los colegios normalmente no eres maestra, eres la seño o el profe. Y aunque me sigue gustando que me llamen simplemente por mi nombre, es inevitable que acabe gustándote ese apelativo algo machista en lo que a nomenclatura se refiere.
    La palabra seño suele ir acompañada del tono cantarín que viene a pedir ayuda, acusar a un compañero o simplemente te llama emocionado desde el otro lado de la calle. Y yo me giro orgullosa, preguntándome si se dirigirá a mí y sabiendo que consiga o no una plaza de funcionaria, siempre seré una seño.

    ResponderEliminar